Ascensión del Señor
Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
Hoy celebramos la Solemnidad del Ascensión del Señor. En medio de este tiempo de la Pascua tomamos un día para considerar que Jesús, después de su muerte y resurrección Jesús ascendió al cielo. ¿Entonces que estamos celebrando en hoy? Estamos recordando de que Jesús, después de su resurrección subió al cielo. Que simplemente significa que el cuerpo de Jesús no está aquí en la tierra. Pero nosotros si estamos aquí.
Recordamos muy bien las historias de Jesús resucitado. Comiendo con los discípulos, incluso preparando el desayuno para ellos. Invitando a Tomas a meter su mano en su costado. Era un tiempo de bendiciones para los discípulos, como el tiempo en que Jesús pudiera dar sus últimas direcciones a ellos. Jesús si está aquí, siempre esta aquí. En una semana vamos a celebrar el día de Pentecostés, el regalo del Espíritu Santo y el nacimiento de la iglesia. Pero el cuerpo de Jesús no está aquí, no podemos verlo, no podemos tocarle su presencia física no está aquí más. Los demás no pueden conocer a Cristo directamente, pero si pueden conocer a nosotros. Si pueden ver a nosotros, si pueden tocar a nosotros. Pueden conocer a Cristo por medio de nosotros, la iglesia, el pueblo creyente.
El evangelio es el envió de los discípulos con el mandato de bautizar a todas las naciones en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. El bautismo, como nosotros sabemos es uno de los siete sacramentos. Nosotros somos una iglesia sacramental, a través de la celebración de los sacramentos formamos la iglesia. A través de los sacramentos hacemos Cristo presente en el mundo de hoy. A través de la iglesia Jesús sigue siendo visible en el mundo de hoy.
Siempre ha sido la verdad, pero hoy, especialmente aquí en la diocesis de Toledo entre el pueblo hispano es más importante que nunca. Por el ultimo ano los Redentoristas hemos tenido la oportunidad de caminar con uds. pero uds. son la presencia de la iglesia aquí en Bryan, en Defiance, Wauseon, Lima, Toledo, Willard, Norwalk y muchos otros pueblos y comunidades aquí. La iglesia que habla español sigue creciendo. Y la verdad es que no tenemos suficientes sacerdotes para atendar la comunidad. Y los sacerdotes que tienen hacen mucho esfuerzo, pero no hablan muy bien el español. Entonces es a través de uds que Jesús sigue siendo presente.
Hace 500 anos Santa Teresa de Ávila expreso muy bien esta realidad. Quiero dejarles con sus palabras:
«Cristo no tiene cuerpo, sino el tuyo,
No tiene manos, o pies en la tierra, sino los tuyos,
Tuyos son los ojos con los que ve
La compasión en este mundo,
Tuyos son los pies con los que camina para hacer el bien,
Tuyas son las manos, con el que bendice todo el mundo.
Tuyas son las manos, tuyos son los pies, Tuyos son los ojos, eres tú Su cuerpo.
Cristo no tiene otro cuerpo en la tierra, sino el tuyo.»
–Santa Teresa de Ávila

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